El Busgosu: Es otro mito indoeuropeo, aunque con antecedentes
prehistóricos, que recuerda al "basojan" vasco, al "ourist"
escocés, etc. Se trata de un duende lascivo o incubo. Puede manifestarse de
noche en el dormitorio, aprovechando el sueño de sus victimas, para realizar
sus fechorías. Hay teorías que indican mas que un acercamiento sexual, un
intento de absorber la energía del durmiente.
El “Busgosu o Bugosu” es una divinidad de los bosques
asturianos, mitad hombre y mitad animal. Sus rasgos físicos más
característicos son los cuernos, que brotan de su espesa caballera, un torso
muy velludo y patas de carnero. Su forma de ser está teñida de matices
burlones y es algo ´satiro, lo que lo asemeja a otro personaje mitológico
asturiano como es el Diañu Burlón.
Mitad humano, mitad caprino (en
algunas zonas, incluso se le ve con apariencia de batracio, de ahí el expresivo
nombre de "mofosu", como en Piloña); tiene enormes cuernos de cabra y
ojos muy ardientes; vive en la espesura de los bosques y, ataca a los cazadores
y leñadores, a las mozas, etc. Aún así, sería injusto considerarle un personaje
dañino en exclusiva, ya que tiene mucho en común con el pacífico Fauno de la
mitología grecorromana
En base a todo ello, José M. Gómez-Tabanera vinculó este mito al del
"señor de los bosques", estableciendo paralelismos con el antiguo
mito del oso humano, como se ve en viejas leyendas, tales como la de la osa de
Andara (mujer-osa de los bosques cántabros, que cuida rebaños de cabras en los
riscos y come miel y bayas) o la poética leyenda del ábside del monasterio de
Comellana, donde se representa una niña en brazos de una osa, simbolizando una
vieja leyenda medieval según la cual la hija del rey o bien la del señor de
Dóriga -ambas versiones son conocidas- se perdió en el bosque y fue amamantada
por una osa y su padre, agradecido tras el hallazgo de la hija sana y salva
donó este monasterio.
Incluso se podría establecer una cierta pervivencia actual en algunas
manifestaciones populares, como algunos centenarios personajes carnavalescos,
tales como el "mazcarito" de Beleño, etc., que unen a su simbolismo
ritual un marcado carácter profiláctico (golpean a las mozas con vexigas y las
manchan con harina o con hollín, sin duda pervivencia de un milenario
ceremonial regenerador).
Es también
un mito indoeuropeo, aunque entendemos que puede tener antecedentes
prehistóricos, ya que la presencia de personajes de apariencia humana, aunque
cubiertos con un posible disfraz ritual zoomorfo es bastante habitual en el
arte cavernario, como por poner un ejemplo, el famoso chamán de Trois Fréres.
En la misma línea, los modernos estudios han establecido evidentes paralelismos
entre nuestro personaje y algunas divinidades antiguas, como, en este caso, con
el dios céltico Cernunnos -por cierto, conocido desde antiguo en nuestra
región, donde han quedado vestigios toponímicos indudables-, tal como se le
representa en el célebre caldero ritual de Gundestrup (Dinamarca, s. I a. C.),
con apariencia mitad humana, mitad caprina. Quizá sea factible pensar que sobre
un sustrato primitivo, en forma de deidad indígena relacionada con ciertas
creencias espirituales o anímicas relacionadas con el poder regenerador de los
bosques, se halla impuesto, en plena romanización, una deidad importada, quizá
el propio dios romano Silvanus.
Este mito,
extendido por todo el viejo solar europeo, recuerda en gran medida a personajes
mitológicos muy conocidos, como el "basojáun" vasco y otros muchos:
así, aunque algunos puristas, como Aurelio del Llano, han interpretado que se
trata de un personaje adscrito más o menos recientemente a nuestro panteón
mitológico y, por tanto, rechazan su carácter autóctono o su antigüedad, nos
parece, manteniendo invariable nuestra línea de trabajo, que el mito tiene una
vigencia y una extensión geográfica que casa mal con esa hipótesis, por la que
creemos que tiene derecho a figurar por derecho propio en el mismo. Y en
nuestra ayuda vienen las decenas de leyendas que, con grandes y Pequeñas
variantes, se han ido recogiendo en el paciente trabajo de campo de tantos
estudiosos, tales como Jove y Bravo; C. Cabal; R. Baragaño; A. Alvarez Peña;
etc.
Por otro
lado, sí que hemos de reconocer que el personaje es conocido con nombres muy
diversos en nuestra geografla: así, en el noroccidente, es el bulligoso,
"burgoso"; "musgoso", etc.; en Tineo y Cangas' el
"peloso"; en el oriente, le conocen como "mofosu"; etc. En
todo el occidente se cree que su beso causa la tisis, demacrando a sus víctimas
y llevándoles a una cruel y lenta muerte.
Físicamente,
lo podríamos describir como un ser mitad humano, mitad caprino (en algunas
zonas, incluso se le ve con apariencia de batracio, de ahí el expresivo nombre
de "mofosu", como en Piloña); tiene enormes cuernos de cabra y ojos
muy ardientes; vive en la espesura de los bosques y, ataca a los cazadores y
leñadores, a las mozas, etc. Aún así, sería injusto considerarle un personaje
dañino en exclusiva, ya que tiene mucho en común con el pacífico Fauno de la
mitología grecorromana.
En base a todo ello, José M. Gómez-Tabanera vinculó este mito al del
"señor de los bosques", estableciendo paralelismos con el antiguo
mito del oso humano, como se ve en viejas leyendas, tales como la de la osa de
Andara (mujer-osa de los bosques cántabros, que cuida rebaños de cabras en los
riscos y come miel y bayas) o la poética leyenda del ábside del monasterio de
Comellana, donde se representa una niña en brazos de una osa, simbolizando una
vieja leyenda medieval según la cual la hija del rey o bien la del señor de
Dóriga -ambas versiones son conocidas- se perdió en el bosque y fue amamantada
por una osa y su padre, agradecido tras el hallazgo de la hija sana y salva
donó este monasterio.
Incluso se podría establecer una cierta pervivencia actual en algunas
manifestaciones populares, como algunos centenarios personajes carnavalescos,
tales como el "mazcarito" de Beleño, etc., que unen a su simbolismo
ritual un marcado carácter profiláctico (golpean a las mozas con vexigas y las
manchan con harina o con hollín, sin duda pervivencia de un milenario
ceremonial regenerador).
|